Alianza venció 2-0 al Boys, con goles de Montaño
En dónde esté, en ese rincón de inmensidad que se encuentra estrenando, imagino a Constantino Carvallo feliz, pero no satisfecho con su Alianza. Ese que siempre demostró un fervor crítico por la blanquiazul, no se engaña con esta victoria. Festejó los goles desde su palco celestial, pero al final puedo escuchar sus sesudas palabras: “este partido lo teníamos que ganar de todas maneras, así que no nos emocionemos”. El mejor homenaje que pudo rendirle el equipo de Richard Páez, era el ganar por primera vez en el Clausura jugando en Matute. La mejor oración que podía rezarle Johnnier Montaño eran esos dos goles ante su ex equipo, con el riesgo de que los hinchas rosados dejaran de quererlo un poquito menos. Si algo se merecía Constantino Carvallo, al margen de las rencillas dirigenciales, era un reconocimiento como hincha ferviente. Alianza perdió un verdadero aliancista en la tribuna, pero ganó un pedazo de cielo junto a Dios. En la tierra, la blanquiazul ganaba sin emoción, como respetando el luto riguroso, arriesgando lo necesario; casi casi permitiéndole a Sport Boys a soñar con la hazaña o el empate honorífico en Matute. Por eso imagino a Constantino muy enojado en los primeros minutos, preguntándose por qué diablos no apretan el acelerador. Bastó un giño, la multiplicación de palpitaciones en Ricardo David y la genialidad de un pase en una minúscula dosis para que Boys se desplome. Esa resistencia heroica que habían demostrado hasta el minuto 31, se acabó. Montaño definió en silencio; prefirió no celebrar. En la tribuna, Alejandro, el pequeño hijo del ex dirigente y educador, gritaba por dos. Era el primer gol que no podía celebrar junto a su padre. En algo había cambiado Alianza. Los nuevos rostros en el fondo le daban otra fisonomía. El “Salvaje” Martínez, sin ser exigido en tantas ocasiones, hacía sentir su grito y el don de mando que faltaba. Como era evidente, de Arakaki apenas podía saber que se llamaba Ernesto y que era el encargado de ocuparse de las coberturas, y por eso en algunas jugadas el paraguayo parecía estar recién adaptándose a su nuevo compañero. Estoy seguro que Constan-tino estaría de acuerdo en darle uno o dos partidos para tener una opinión más certera. Lo que queda claro, es que el “Salvaje” estará permanentemente en la sección de amonestados. Su expulsión sobre el final de un partido definido, amerita un ligero llamado de atención. En lo que respecta a Corzo, por la banda derecha, mostró más atrevimiento que Reaños o Tenemás, aun con el nerviosismo del debut. Precisamente, Corzo cometió un penal sobre Gianneo que Rojas no observó. Esta acción, como el remate de Ñúnez sobre los 18’, tras combinación perfecta con el italiano, pudieron terminar costando más de lo previsto a Alianza. Allá arriba, Constantino se acaloró con estas dejadeces, con los goles perdidos de Gonzáles Vigil, pero aplaudió conforme ese tiro libre coqueto de Montaño con el que se cerró el triunfo.
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