
Las miradas estaban centradas en su debut y el "doctor" creyó que él era el antídoto para aliviar al enfermo victoriano, pero su hijo, Ricado David Páez, pasó desapercibido contra Áncash. El volante venezolano quedó en deuda con el equipo y su progenitor y excusó su pobre actuación a la altura.
"Me afectó mucho la altura, por eso no me acoplé bien al grupo", señaló el llanero, quien considera que no apuró su estreno porque estaba apto.
"No creo que haya apresurado mi debut, yo vine a aportar al equipo y sentí que podía jugar", refiere el mediocampista y aseguró convencido que las cosas van a mejorar para los íntimos con el correr de los partidos.
"Estoy seguro de que vamos a revertir esta mala situación del club, porque Alianza es un grande y posee grandes jugadores, esto recién comienza y hay tiempo para mejorar", expresó Páez.
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